CONCLUSIONES

El día en que el profesor nos propuso la idea de hacer un coche seguidor de línea para participar en la primera edición del concurso organizado por la Universidad de nuestra ciudad, la UMH, todos estábamos entusiasmados con la idea de construir y programar que es lo que más nos gusta.

Dividimos el trabajo entre los miembros del equipo para una perfecta compenetración y armonía y poder llevar a cabo un excelente proyecto. Julián e Iván programaron casi en la totalidad el coche. Marco, Dionisio y Samuel se dedicaron más a la labor de montaje y ensamblaje de las delicadas piezas elaboradas por la impresora 3D.

Varios prototipos fueron diseñados pero ninguno se adecuaba a lo que en realidad buscábamos. Nos sirvieron como base para crear el definitivo que fue modificado a medida que avanzábamos en su construcción.

Reconocemos que tuvimos algún fallo técnico y de programación. La colocación de los motores al igual que la distancia entre los sensores, que era demasiado corta, fueron los fallos más grandes. En un principio intuimos que el problema se solucionaría cambiando las ruedas por unas de menor diámetro y de más agarre. Sin embargo, seguimos teniendo el problema de la disposición de los sensores. Por ello en última instancia cambiamos la disposición de los sensores. Pasamos de tener 2 adelantados a utilizar los 4 alineados, aunque de manera improvisadamente empleando cola termo fusible. Este fallo se debería haber detectado antes e imprimir otra pieza que adaptara los sensores como se requería, pero conseguimos resolverlo de la mejor manera posible.

Al llegar a la UMH y ver a los participantes que allí se encontraban, pensábamos que la competición sería sencilla, pero debemos reconocer que al ver los coches de los universitarios el miedo se apoderó de nosotros. Más tarde nos enteramos de que habían dos categorías, una para universitarios y otra para pre-universitarios, lo que nos dio la esperanza de poder ganar. Pero no estábamos en lo cierto, el Instituto Joanot Martorell y el Cayetano Sempere pasaron por delante nuestra. Esto derivó en una carrera por el tercer y cuarto puesto entre los dos coches de nuestro instituto, la cual ganamos, consiguiendo así el bronce. Cabe decir que la carrera estuvo muy igualada, pero las rectas marcaron la diferencia. Nuestra creación era capaz de tomarlas más rápidamente, siendo capaz de salirse y adelantar el coche adversario en la siguiente recta.

Después de un pequeño tiempo para ingerir un ligero tentempié fuimos obsequiados con el diploma de “terceros clasificados del primer concurso de coches seguidores de línea de la UMH”. Nos fueron otorgados a modo de premios, un USB de 8 GB y un saldo de 40 euros para gastar en merchandising de la UMH.

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